Vía Diario La República 

Seis estudios han confirmado la situación de riesgo en que vive la población adyacente al yacimiento Antapacay y a la relavera Tintaya, de la empresa Glencore. En el año 2012 el Estado se comprometió a realizar un estudio de causalidad para luego brindar atención necesaria. Han pasado seis años y se desconoce el resultado.

Desde el año 2002 el Estado sabe que los habitantes de la provincia cusqueña de Espinar están contaminados con metales pesados. Conoce que el agua superficial, el agua subterránea así como los suelos presentan concentración elevada de mercurio, plomo y arsénico, entre otros. Sin embargo nunca les prestó atención especializada. Los afectados señalan que lo poco que han recibido son prestaciones propias de cualquier campaña de salud.

Fue el propio Centro Nacional de Salud Ocupacional y Protección del Medio Ambiente para la Salud (Censopas) del Ministerio de Salud el que encontró un alto grado de contaminación. De ahí que inicialmente entregó resultados sobre seis metales y se reservó los que se habían hecho sobre once metales más. Estos últimos se conocieron dos años después, en el año 2014.

Desde entonces han muerto niños, jóvenes y adultos con enfermedades que jamás conocieron en la zona. La emblemática comunera Melchora Sulco ha reclamado muchas veces al Estado que se ocupe de ellos, pero no recibe respuesta concreta. En busca de justicia también acudió hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, donde escuchó los compromisos de los representantes del Estado peruano. Mientras que en un juzgado de Espinar existe un proceso judicial para exigir al Estado que cumpla su responsabilidad de proteger a la población. Han pasado tres años y no hay sentencia.

Ana Leyva, de CooperAcción, señala que no hay planes de salud para Espinar.

“Se creó una comisión para elaborar lineamientos de políticas con participación de los afectados, sin embargo no fue materializado. Últimamente pedimos cita al ministro de Salud para solicitar presencia de la sociedad civil. Iba ser el 6 de abril, e cambio de ministros lo ha impedido”, lamentó Leyva, tras reclamar los resultados del estudio que el Estado hizo en el año 2012 para determinar las causas de la contaminación en Espinar, ya que surgió la postura de que la toxicidad era de origen natural.

La periodista Magali Zevallos, autora del video que acompaña esta nota, refirió que en Espinar hay muchas Melchoras. Cuestionó la indolencia del Estado para con esta población.

“Hay mucha pobreza. No tienen acceso al agua potable, a la salud, que son derechos fundamentales”, anotó quien también ha realizado el documental titulado ‘La vida no vale un cobre’.