El Comercio critica, en el editorial del sábado pasado, el plan económico del Frente Amplio, que lidera Verónika Mendoza, sin mencionar siquiera que la economía del Perú urbano lleva ya dos años paralizada, ya sea que miremos la producción anual (PBI no primario) o la creación de empleos formales (empresas de más de 10 trabajadores). También omite decir que todo indica que el 2016 será el tercer año consecutivo de esta nueva época de vacas flacas.

El lector de El Comercio no sabrá jamás que el primer objetivo del plan económico del Frente Amplio es poner otra vez en movimiento el aparato productivo urbano para crear los empleos y los ingresos que los peruanos necesitan. Y, por supuesto, este lector no sospechará nunca que la causa principal de esta cuasi recesión que destruye los empleos y los ingresos de las clases trabajadoras es la crisis del modelo neoliberal primario exportador.

El desplome de los precios internacionales de las materias primas (metales, petróleo, gas natural, soya, etc.) ha generado esta crisis del modelo primario exportador en toda Sudamérica e incluso en países desarrollados como Australia o Canadá. Esta es la causa principal que explica las recesiones o los frenazos del crecimiento en todas estas economías que dependen vitalmente de precios internacionales que no controlan.

Y esta es la causa principal que explica también la caída de la inversión privada en las economías primario-exportadoras. El último informe sobre las perspectivas de la economía mundial del Fondo Monetario Internacional (FMI) demuestra que esta no es una patraña antiminera y que los precios de los metales podrían quedarse en el bajo nivel que tienen ahora durante los cinco años del próximo gobierno.

Este es el punto de partida del plan económico del Frente Amplio. Así que la cuestión crucial es cómo impulsar el vehículo de la economía peruana durante el próximo gobierno con el motor externo apagado, es decir, sin precios altos de los metales. Este motor externo fue el que nos hizo crecer rápidamente durante la última década, una época de vacas gordas. Pero esta experiencia es irrepetible salvo que alguien tenga una varita mágica que haga subir los precios de los metales en el mercado mundial. Verónika Mendoza, la candidata del Frente Amplio, sabe que no la tiene.

Durante el próximo gobierno, los motores del crecimiento de la economía peruana tendrán que ser internos. En primer lugar está la política monetaria. Si el banco central rebaja su tasa de interés de referencia, eso hace más abundante y más barato el crédito en soles que los bancos y cajas municipales otorgan a firmas y familias. Y eso hace crecer la producción y el empleo. Y eso es lo que han hecho los bancos centrales de Australia o Canadá. Si el banco central, por el contrario, sube su tasa de referencia –como está haciendo el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP)–, eso hace más escaso y caro el crédito que reciben firmas y familias. Y eso detiene la producción y destruye empleos. Así es como funciona la política monetaria en nuestro país desde el 2002, como puede comprobar cualquiera que eche un vistazo a las estadísticas sobre crédito y tasas de interés que publica el BCRP en su página web.

En segundo lugar está la política fiscal. Incrementar la inversión pública en infraestructura (construcción de caminos, puentes, aeropuertos, hospitales, escuelas) eleva la producción y el empleo ahora, además de facilitar el crecimiento económico en el futuro. Tiene el mismo efecto positivo sobre la economía que un aumento de la inversión privada en construcción de minas o edificios. Pero el Ministerio de Economía del gobierno de Ollanta Humala se ha orientado a reducir la inversión pública durante el 2014-2015, justo cuando caía la inversión privada.

De esta manera, las políticas monetaria y fiscal del gobierno de Humala han contribuido a agravar la cuasi recesión causada por la baja de los precios de los metales y el ajuste de la política monetaria norteamericana. El Frente Amplio de Verónika Mendoza propone usar las políticas monetaria y fiscal para impulsar la economía peruana hacia adelante y no para frenarla como ocurre ahora.

Sin embargo, el editorial de El Comercio no acierta en la manera como operan estas políticas macroeconómicas, así que el texto concluye que van contra la Constitución o benefician a una minoría privilegiada. En realidad, son las políticas macroeconómicas del gobierno de Humala, que El Comercio apoya, las que benefician a esa minoría.

Habría que preguntarse por qué el gobierno de Humala, perjudicando a la mayoría de la población trabajadora y a buena parte de las empresas, mantiene paralizada la economía peruana con sus políticas monetarias y fiscales. ¿Acaso creen realmente que ofreciendo el oro y el moro a la industria minera, mientras protegen a los grandes endeudados en dólares quemando las reservas de divisas del próximo gobierno y transfieren ingresos a las grandes empresas vía las rebajas impositivas de fines del 2014, la economía peruana se va a reactivar?

Con estas políticas monetaria y fiscal, en un contexto externo de precios bajos, nos quedaremos atrapados en el socavón.