El boletín Tierra y Derechos publica su edición N°11, enfocada en la concentración de tierras y propuestas de congresistas para limitar el derecho de propiedad.

Sobre la concentración de tierras:

En la actualidad, el Perú se enfrenta a una concentración de tierras agrícolas nunca antes vista. Muchas hectáreas le pertenecen a pocos propietarios. Es así como nos enfrentamos a una realidad donde casi 64 millones de hectáreas son dominio de grandes empresas. De este total, aproximadamente 63’600,000 de hectáreas están ubicadas en la cuenca amazónica, donde se llevan a cabo actividades extractivas tales como minería, extracción de petróleo, actividad forestal y producción de agrocombustibles. Las 400,000 hectáreas restantes están, sobre todo, en el territorio costeño y en actividades relacionadas al mercado de tierras, la privatización de cooperativas azucareras y la ampliación de la frontera agrícola. Es mucha tierra en pocas manos. 

Los invitamos a seguir al Observatorio Tierra y Derechos en su labor de vigilar los procesos judiciales de acceso a tierras y recursos naturales de las comunidades campesinas y nativas del Perú.

En esta edición del boletín Tierra y Derechos N°11

Esta edición del boletín Tierra y Derechos está dedicada al tema de concentración de tierras agrícolas, cada vez más notorio en nuestro país. 

En el artículo “Límites que no limitan” se analiza, a partir de un predictamen de un proyecto de ley que está pendiente de aprobación y busca fijar límites a la extensión de tierras agrícolas, se analizan las últimas propuestas legales relacionadas a la limitación de la propiedad agraria de comunidades, que han sido muchas y muy similares, sin embargo no han prosperado. 

En el artículo “Límites internacionales” se muestra que, contrariamente a lo que muchos piensan, el establecimiento de límites a la propiedad agrícola no es una cuestión ideológica de países en desarrollo que intentan frenar la inversión privada, sino que es una práctica que se lleva a cabo también en países liberales, como Estados Unidos y la Unión Europea. 

Opinión

El tema de la concentración de la tierra tiene muchas implicancias que van más allá del propio control de este recurso, que de por sí es escaso. Las consecuencias de este proceso  están íntimamente vinculadas a procesos políticos, económicos, ambientales y socioculturales.

El control de la tierra en gran escala otorga un poder político importante ya que consolida espacios de poder local en las zonas donde se desarrolla. Se convierte en poder paralelo al estatal (gobiernos regionales, municipalidades, etc.) que puede negociar mejores condiciones para el desarrollo de sus actividades.

Económicamente, genera una relación de subordinación y dependencia de la población rural, ya que esta se convierte en arrendataria o en trabajadores asalariados de estas empresas y, sin una regulación efectiva de las condiciones de trabajo, puede aumentar la pobreza de los varones y mujeres del campo. 

Las consecuencias ambientales están vinculadas a la sobre explotación del suelo y el uso intensivo de recursos hídricos, lo que en buena cuenta significa un uso no sostenible de los recursos naturales. 

Para la población rural (comunidades y agricultores familiares) la tierra tiene un valor que va más allá de lo económico. La concentración de la tierra destruye el tejido social que tiene este recurso como referente principal. Se destruyen patrones culturales y vínculos ancestrales.